O VALIOSO TEMPO DOS MADUROS – Mário de Andrade

¡El tiempo es oro! pues si, a estas alturas el tiempo empieza a ser un bien muy preciado, empieza  a escasear. Ya hemos vivido más de lo que nos queda por vivir. Aprovechemos y disfrutemos esta segunda parte, olvidemos el refrán, “segundas partes nunca…”, desde la calma  que nos da la madurez. Vaciemos nuestra mochila de cargas absurdas y pesadas y quedémonos sólo con  aquello que nos haga felices y podamos disfrutar. A esta reflexión nos invita Mário Raul de Morais Andrade, (Mário de Andrade), São Paulo, Brasil, (1893-1945), con su sabio poema, Mi alma tiene prisa”.

Contei meus anos e descobri que terei menos tempo para viver daqui para a frente do que já vivi até agora.

Tenho muito mais passado do que futuro.

Sinto-me como aquele menino que recebeu uma bacia de cerejas.

As primeiras, ele chupou displicente, mas percebendo que faltam poucas, rói o caroço.

Já não tenho tempo para lidar com mediocridades.

Não quero estar em reuniões onde desfilam egos inflamados.

Inquieto-me com invejosos tentando destruir quem eles admiram, cobiçando seus lugares, talentos e sorte.

Já não tenho tempo para conversas intermináveis, para discutir assuntos inúteis sobre vidas alheias que nem fazem parte da minha.

Já não tenho tempo para administrar melindres de pessoas, que apesar da idade cronológica, são imaturos.

Detesto fazer acareação de desafectos que brigaram pelo majestoso cargo de secretário-geral do coral.

As pessoas não debatem conteúdos, apenas os rótulos’.

Meu tempo tornou-se escasso para debater rótulos, quero a essência, minha alma tem pressa…

Sem muitas cerejas na bacia, quero viver ao lado de gente humana, muito humana; que sabe rir de seus tropeços, não se encanta com triunfos, não se considera eleita antes da hora, não foge de sua mortalidade,

Caminhar perto de coisas e pessoas de verdade,

O essencial faz a vida valer a pena.

E para mim, basta o essencial!

Conté mis años y descubrí que tendré menos tiempo para vivir de aquí en adelante del que ya viví hasta ahora.

Tengo mucho más pasado que futuro.

Me siento como aquel niño que recibió un cuenco de cerezas.

Las primeras, las chupó displicente pero al darse cuenta de que quedan pocas, roe el hueso.

Ya no tengo tempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflamados.

Me inquieto con los envidiosos intentando destruir a quienes admiran,

Codiciando sus puestos, talentos y suerte.

Ya no tengo tiempo para conversaciones interminables, para discutir asuntos inútiles sobre vidas ajenas que no forman parte de la mía.

Ya no tengo tiempo para administrar remilgos de personas que, a pesar de su edad, son inmaduros.

Odio hacer careos de adversarios que lucharon por el majestuoso cargo de secretario-general de la coral.

Las personas no debaten contenidos, sólo los títulos.

Mi tiempo se tornó escaso para debatir títulos, quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas cerezas en el cuenco, quiero vivir al lado de gente humana,

muy humana; que sabe reírse de sus tropiezos, no se maravilla con triunfos, no se considera elegida antes de tiempo, no huye de su mortalidad.

Caminar cerca de cosas y personas de verdad,

Lo esencial hace que la vida merezca la pena.

Y para mí, basta lo esencial!

Pretendo no desperdiciar  parte alguna de las golosinas que me quedan

Estoy seguro que serán  más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al  final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi  conciencia.

Espero que la tuya sea  la misma, porque de cualquier manera  llegarás…”

 

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