Rivalidad poética: Góngora y Quevedo

Siempre me han gustados los versos satíricos, Quevedo y Góngora tuvieron una rivalidad que les llevó a satirizarse en sus poemas.

 

Quevedo y Góngora

Góngora y Quevedo

los dos esgrimen su pluma

en un enconado duelo,

el cordobés metafórico y florido,

claro y rotundo el madrileño,

riñen con tanto empeño

que hay que hacerles un cumplido

¡¡¡¡Satíricos Maestros del ensueño!!!!

 

Luis de Góngora
Algunas de las características más destacables de su escritura son el tinte satírico y humorístico, fue uno de los precursores de la unificación de ambos registros, que hasta ese momento se utilizaban por separado.
Fue uno de los escritores culteranistas. Centrado en la forma: complejidad en el orden sintáctico (alteración del orden normal de la colocación de las palabras en la frase, y empleo abundante del hipérbaton). La palabra está al servicio de un contenido conceptual y emocional. Vocabulario muy ornamental y ostentoso, con empleo de formas cultas del lenguaje: hipérbaton, imágenes y metáforas, neologismos, alusiones mitológicas, elementos decorativos y sensoriales para crear una impresión de belleza.

Francisco de Quevedo
Por el contrario su eterno rival era conceptista. Da más importancia al fondo que a la forma. La poesía conceptista es poesía de contenido, es asociación ingeniosa entre palabras e ideas.
En estos dos poemas se aprecian las dos corrientes. El poema de Góngora a Quevedo se llena de juegos de palabras y vocabulario ornamental y ostentoso. Para poder reconocer en el a Quevedo hay que tener imaginación.

Góngora a Quevedo

Anacreonte español, no hay quien os tope,Quevedo
Que no diga con mucha cortesía,
Que ya que vuestros pies son de elegía,
Que vuestras suavidades son de arrope.

¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día
Sobre zuecos de cómica poesía
Se calza espuelas, y le da un galope?

Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego,                              Hace falta imaginación para
Porque a luz saque ciertos versos flojos,                       reconocer el retrato de Quevedo
Y entenderéis cualquier gregüesco luego.

A diferencia de Góngora, la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, vinculado al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión

Francisco de Quevedo a Góngora

A un hombre de gran nariz

Érase un hombre a una nariz pegado, Gongora
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,                                    En el poema se reconoce a Góngora
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito

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