A Margarita Debayle

 

Rubén Darío lo escribió.

Este fue el primer poema en el que pensé cuando empezó este taller, pues tuve que aprendérmelo con unos nueve años. Al final fueron surgiendo otros, que  me impactaron más adelante.

Por fin quiero compartirlo con vosotros, pensando también en mi nieta de siete años, que como Margarita se crea un mundo para ella, y sus historias son francamente preciosas  y no es amor de abuela. ¡Lo juro!

 

 

Margarita está linda la mar,

y el viento

lleva esencia sutil de azahar,

yo siento

en el alma una alondra cantar;

tu acento:

Margarita, te voy a contar

un cuento:

Esto era un rey que tenía

un palacio de diamantes,

una tienda hecha del día                           Ruben Dario 7 escultura - Managua , Nicaragua

y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita,

un gran manto de tisú,

y una gentil princesita,

tan bonita,

Margarita,

tan bonita como tú.

Una tarde, la princesa

vio una estrella aparecer;

la princesa era traviesa

y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla

decorar un prendedor,

con un verso y una perla

y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas

se parecen mucho a ti:

cortan lirios, cortan rosas

cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,

bajo el cielo y sobre el mar,

a cortar la blanca estrella

que la hacía suspirar.

y siguió camino arriba,

por la luna y más allá;

más lo malo es que ella iba

sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta

de los parques del Señor,

se miraba toda envuelta

en un dulce resplandor.

Y el rey dijo:”¿Qué te has hecho?

te he buscado y no te hallé;

y ¿qué traes en el pecho,

que encendido se te ve?”

La princesa no mentía.

Y así dijo la verdad:

“Fui a cortar la estrella mía

a la azul inmensidad”.

Y el rey clama: “No te he dicho

que el azul no hay que cortar?

¡Qué locura!, ¡Qué capricho!

el Señor se va a enojar”.

Y ella dice: “No hubo intento;

yo me fui no se por qué,

por las olas, por el viento

fui a la estrella y la corté”.

Y el papá dice enojado:

“un castigo has de tener:

vuelve al cielo  y lo robado

vas ahora a devolver”.

La princesa se entristece

por su dulce flor de azul,

cuando entonces aparece

sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: “En mis campiñas

esa rosa le ofrecí;

son mis flores de las niñas

que al soñar piensan en mí”.

Viste el rey pompas brillantes

y luego hace desfilar

cuatrocientos elefantes

a la orilla de la mar.

La princesita está bella

ya que tiene el prendedor

en que lucen, con la estrella

verso, perla, pluma y flor.

***

Margarita, está linda la mar,

y el viento

lleva esencia sutil de azahar:

tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,

guarda niña, un gentil pensamiento

al que un día te quiso contar

un cuento.

 

 

Advertisements

One comment on “A Margarita Debayle

  1. En mi época, nos hacían aprender la Marcha Triunfal

    MARCHA TRIUNFAL

    ¡Ya viene el cortejo!

    ¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.

    La espada se anuncia con vivo reflejo;

    ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

    Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,

    los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas,

    la gloria solemne de los estandartes,

    llevados por manos robustas de heroicos atletas.

    Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,

    los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,

    los cascos que hieren la tierra,

    y los timbaleros,

    que el paso acompasan con ritmos marciales.

    ¡Tal pasan los fieros guerreros debajo los arcos triunfales!

    Los claros clarines de pronto levantan sus sones,

    su canto sonoro,

    su cálido coro,

    que envuelve en un trono de oro

    la augusta soberbia de los pabellones.

    Él dice la lucha, la herida venganza,

    las ásperas crines,

    los rudos penachos, la pica, la lanza,

    la sangre que riega de heroicos carmines

    la tierra;

    los negros mastines

    que azuza la muerte, que rige la guerra.

    Los áureos sonidos

    anuncian el advenimiento

    triunfal de la Gloria;

    dejando el picacho que guarda sus nidos,

    tendiendo sus alas enormes al viento,

    los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!

    Ya pasa el cortejo.

    Señala el abuelo los héroes al niño:

    -ved cómo la barba del viejo

    los bucles de oro circundan de armiño.

    Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,

    y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;

    y la más hermosa

    sonríe al más fiero de los vencedores.

    ¡Honor al que trae cautiva

    la extraña bandera!

    ¡Honor al herido y honor a los fieles

    soldados que muerte encontraron por mano extranjera!

    ¡Clarines! ¡Laureles!

    Las nobles espadas de tiempos gloriosos

    desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros;

    -las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos,

    hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros.

    Las trompas guerreras resuenan;

    de voces los aires se llenan…

    A aquellas ilustres espadas

    a aquellos ilustres aceros,

    que encarnan las glorias pasadas…

    Y al sol que hoy alumbra nuevas victorias ganadas,

    y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros;

    al que ama la insignia del suelo materno;

    al que ha desafiado, ceñido el acero, y el arma en la mano,

    los soles del rojo verano,

    las nieves y vientos del gélido invierno,

    la noche, la escarcha,

    y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,

    ¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra

    que tocan la marcha triunfal!

    Gústame

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s